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Piel intolerante, una realidad compleja

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La piel intolerante padece rojeces, picores e irritación. Hay solo una regla que las pieles delicadas deben seguir para mejorar el confort diario: respetar su fragilidad usando fórmulas hipoalergénicas que han sido formuladas con los ingredientes mínimos.

Síntomas

Una reacción extrema de la piel

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La piel intolerante es más vulnerable a los ataques externos y se caracteriza por las molestias diarias y la extrema irritabilidad. Se puede reconocer gracias a ciertos signos, con niveles de gravedad que varían. Por ejemplo, la piel sufre rojeces y picores, se siente tirante, caliente o con picor y también se pueden sentir sensaciones de quemazón.

Orígenes

Sensibilidad a los alérgenos

La piel intolerante es en general más sensible a los alérgenos y, por tanto, particularmente sensible a los ingredientes que se usan en los productos de cuidado de la piel. Los alérgenos más frecuentes son los perfumes y los conservantes. La barrera de la piel se puede dañar y puede no volver a cumplir con su deber de protección. La piel se vuelve deshidratada, caliente y tirante.

Tratamientos

Objetivo: hidratar la piel y reducir su sensibilidad.

Algunos pasos son fundamentales para cuidar la piel intolerante y darle confort a diario:                                                                          

  • Limpia la piel suavemente, utilizando una leche dermolimpiadora específica para pieles sensibles.
  • Utiliza agua termal calmante y antiirritante para completar el proceso de limpieza.
  • Aplica una crema calmante y protectora, diseñada específicamente para pieles intolerantes, con la mínima cantidad de componentes, con elementos protectores o calmantes y testada en pieles sensibles.
Para más información, no dudes en ponerte en contacto con tu dermatólogo.

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